lunes, febrero 22, 2010

MUJERES MILITARES

MUJERES MILITARES: EL MISMO RIGOR, EL MISMO TEMPLE

Las mujeres encontraron su lugar en el Ejército mexicano. Sin distinciones, junto a sus compañeros varones, comparten responsabilidades, el rigor de la actividad física, y también el deseo de escalar en jerarquía, de llegar a tener algún día grado de general.

Hasta diciembre de 2009 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contabilizó a 10 mil 204 mujeres como miembros de las fuerzas armadas, en diversas áreas, 3 mil 911 más que las 6 mil 293 que había el 1º de diciembre del 2006 cuando inició el actual sexenio.

La administración de Felipe Calderón prevé que para el 2012 sean 12 mil 400 las militares, pero su expansión en el gremio ya se siente con fuerza, desde el Colegio Militar hasta el Estado Mayor.

EL UNIVERSAL entrevistó a cuatro mujeres que se están abriendo paso en las fuerzas armadas, tanto a nivel estudiantil como profesional, todas con alto grado dentro de su área.

Compartiendo el entrenamiento para el combate con uniformes camuflajeados y armas de alto calibre, en clases teóricas de matemáticas aplicadas, en reuniones de directores a nivel Estado Mayor o en juzgados militares, las entrevistadas luchan por concretar sus objetivos profesionales a la par de su desarrollo como personas.

Ninguna regla actual en el Ejército limita que las mujeres formen parte de alguna unidad de combate en terreno, es decir, Infantería o comandos de operaciones especiales, pero hasta ahora no existe un elemento femenino participando en esas tareas, informó la Sedena.

No obstante, dado el entrenamiento para el combate que se les proporciona, ellas están plenamente capacitadas para respaldar a sus unidades en situaciones de alto riesgo.

Tradición familiar castrense

Nacida en el seno de una familia con tradición castrense, Ivonne Adilere Galindo Perales estudiar en el Colegio Militar, el mismo lugar en el que lo hizo su padre. De manera paralela, se especializará en Administración en Intendencia, carrera equivalente a la licenciatura en Administración que se imparte entre civiles.

El Colegio Militar, dice, anteriormente se consideraba sólo para hombres. Ivonne es ahora cadete de primera y cursa el segundo año de su carrera, mezclándose con sus compañeros varones.

"Corremos con ellos, nadamos con ellos, inclusive pasamos al comedor con ellos, todo el tiempo nos la pasamos conviviendo con ellos, el único lugar donde únicamente estamos nosotras es en el alojamiento", agrega.

Sentada sobre su cama en el dormitorio femenino, el único en todo el Colegio Militar, Galindo Perales habla de la organizada agenda a la que están sujetos todos los estudiantes y que comienza a las 5:20 de la mañana, con clases por la mañana y tarde en tiempo compartido con deportes, una sola visita familiar los jueves y sus días de descanso de fin de semana cuando no le toca a su compañía hacer guardia.

Su vida ahora es diferente debido a las normas establecidas para todos los cadetes, y su propia autodisciplina que la ha llevado a decidir que por ahora sólo estudiará y dejará para después de su graduación la posibilidad de tener una relación de pareja.

"Desde que estaba fuera me dedicaba a trabajar, creo que salí a muchas fiestas la verdad, casi no estaba en casa y convivía mucho con mis amigos. Ahorita por ejemplo la mayor parte del tiempo que puedo salir lo dedico a estar en mi casa, antes posiblemente no platicaba mucho con mi mamá, ahora sí llego y platico mucho con ella. Cosas que quizá no valoraba mucho, ahora las valoro demasiado", expresa.

En el Colegio Militar, sus pertenencias se limitan a una cama, un guardarropa con sus uniformes, zapatos, fotografías y artículos personales, todo perfectamente ordenado. "Acostumbrarse al encierro es difícil", acepta.

Su familia vive en Querétaro. Su madre la visita una vez al mes, y ella tiene oportunidad de viajar a su casa solamente en una ocasión en el mismo periodo.

Habla por teléfono un día a la semana con sus seres queridos, pero trata de mantenerse en contacto con mensajes de texto desde su celular, el cual que sólo puede usar dentro del dormitorio.

"A veces uno se tiene que acoplarse a lo que uno tiene, y desgraciadamente el pasaje a mi casa es muy caro. Gastar 400 pesos, la verdad no cualquiera puede hacerlo", expresa.

Con 114 pesos que semanalmente se les proporciona en el Colegio Militar, los cadetes tienen que comprar sus artículos de aseo personal, pasajes, o pagar alguna diversión. Al no contar con familiares en el DF, hermanos y padres de otras compañeras consideran a Ivonne un pariente más y la visitan cada jueves.

Día a día, sus asignaciones académicas se mezclan con el entrenamiento militar. Aborda materias tradicionales de la Administración, pero también lleva a cabo prácticas de tiro con armas de diferentes calibres.

"El grupo de Intendencia se compone por 11 hombres y 11 mujeres, somos un grupo de 22, de hecho somos el más numeroso. Yo creo que no hay ninguna diferencia entre si somos hombres o si somos mujeres", dice.

Ivonne desea ampliar su preparación, siempre dentro de los planteles del Ejército, al mismo tiempo que va escalando en jerarquía, en grados militares.

"La ventaja del Ejército es esa. Se tiene la oportunidad de llegar hasta donde uno quiera", declara.

Futura Ingeniera Constructor

No solo será la primera mujer que tenga la oportunidad de realizar un proyecto de construcción en el Ejército, sino también la primera en aspirar, en su rama, al grado de general de División.

La cabo de cadetes Dalvy Quetzalli Aquino Flores, estudia en la Escuela Militar de Ingenieros la licenciatura de Ingeniero Constructor, y es la única mujer en su grupo, que incluye también a tres compañeros hombres.

La carrera donde predominan los estudiantes varones, tanto en el medio civil como en el militar, fue elegida por Darvy Aquino desde que estaba en su natal Oaxaca, pero decidió realizarla en las fuerzas armadas porque su aspiración es innovar en la ingeniería militar.

Como el resto de los cadetes vive dentro de las instalaciones de la Escuela Militar de Ingenieros, tiene 20 años de edad, y aún recuerda que los exámenes para poder ingresar a la licenciatura fueron difíciles, especialmente los físicos por no haber tenido previamente un acondicionamiento, pero en los tres años que lleva de estudios nunca ha recibido un comentario negativo de parte de algún cadete.

La relación con ellos, dice, es armónica "nos apoyamos en las materias, mis compañeros no me dicen que yo no puedo hacer algo que ellos no puedan hacer, soy capaz yo se los he demostrado".

Su campo de trabajo abarca la construcción de cuarteles generales, batallones, hospitales, unidades habitacionales, que pueden ser ahora sustentables al aprovechar el agua a través de dispositivos o la energía mediante celdas solares, por lo que parte de su proyecto es lograr avances en ingeniería militar.

En términos jerárquicos, al graduarse, Darvy Aquino será capitán primero y podrá dirigir una compañía. Es la primera mujer en su área con posibilidades de llegar a ser general de División.

Para ella no hay diferencia entre un ingeniero militar hombre o mujer, "si yo le demuestro a mi personal que sé cómo se hacen las cosas y que puedo dirigir en este caso una obra, sé que ellos van a confiar en mis decisiones", afirma.

Aquino antepone su desarrollo profesional en su vida, pero no descarta formar una familia a futuro, y está convencida de que como mujer puede compaginar ambos aspectos dándole a cada uno de ellos su tiempo, algo que su novio —quien no es miembro del Ejército— entiende y apoya.

En su desarrollo profesional, le quedan claro los riesgos, incluyendo la posibilidad de que algún proyecto pueda ser en un lugar peligroso y en ese momento sabe que su entrenamiento militar le permitirá enfrentar la situación.

"Si entre nuestras misiones está el defendernos por medio de las armas, estamos dispuestas a hacerlo", dice.

Justicia Militar

Su formación profesional fue en el medio civil, pero al decidir por un trabajo no dudó que su proyecto estaba en el área castrense y actualmente la teniente coronel Montserrat Calderón Islas es Secretaria de Acuerdos, la posición más influyente antes de ser juez.

Egresada de la licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma Metropolitana, Montserrat Calderón lleva 19 años en el ejército y durante su trayectoria en el fuero militar ha estado en el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas de México (IMSSFAM), ha sido proyectista en el Supremo Tribunal Militar y desde hace casi dos meses es Secretaria de Acuerdos en el Juzgado Sexto.

La gama de casos que ha llevado Calderón Islas van desde delitos contra la salud, pasando por todos las tipologías que atentan contra la disciplina militar, además de atentados contra los derechos humanos.

"Considero que hay un desconocimiento pleno afuera de lo que es la justicia militar. Se ha criticado mucho, se ha dicho que se solapan conductas delictivas, que se solapa al personal, principalmente se ha criticado eso para decir que debe desaparecer el fuero militar, la jurisdicción militar", expresa.

En este sentido, afirma que en la justicia militar se aplica el Derecho, además de que no es la única instancia, ya que dentro del proceso hay otras que pueden revisar los fallos que se dan por parte de los jueces militares.

"Entonces no queda como una atribución exclusiva del juez militar para resolver, tenemos vía amparos otros recursos, entonces no podemos hablar de un fuero de privilegios. Al contrario, el militar está sujeto a dos fueros, no sólo el militar, sino también el fuero federal y el fuero común, y en ese sentido no hay impunidad. Creo que hay un desconocimiento afuera", detalla.

Para la abogada militar, el Ejército es un área que los abogados deberían de considerar, además de que el ejercer en las Fuerzas Armadas también le ha permitido desarrollarse personalmente como esposa y madre.

El campo de trabajo en la justicia militar, afirma, es amplio "como asesor del mando en las distintas jurisdicciones, en este caso como secretaria de acuerdos, como juez, como proyectista en el Supremo, y poder llegar a ser Magistrado, director de Justicia, Procurador".

Por ello, Monserrat aspira a ser Procuradora de Justicia o Magistrada, ascender lo más que pueda en la jerarquía militar , y seguir cumpliendo su rol de esposa y madre.

En Justicia Militar hay 394 miembros, 55 de los cuales son mujeres, una general Brigadier, la teniente coronel Calderón Islas, 51 mayores, una capitán segundo, y una teniente.

Monserrat Calderón está consciente de que por las disposiciones militares puede ser enviada a otra entidad, lo que implica un cambio de vida para su familia, y que además los retos son muchos para seguir ascendiendo porque los exámenes cada vez son más exigentes, las plazas más restringidas y se compite en igualdad con los abogados varones.

Estado Mayor

La teniente coronel Sandra Patricia Pérez López ha recorrido el Ejército desde las bases en el Colegio Militar, y posteriormente en la Escuela Militar de Enfermeras, de donde se graduó, para después estudiar la licenciatura en Administración de Empresas, lo que le permitió trabajar en diversas posiciones hasta llegar a ocupar actualmente una posición a nivel de dirección en el Estado Mayor.

Sandra compagina su trabajo como Directora de la Casa de Cultura del Ejército y la Fuerza Aérea, con su rol de mamá y esposa -su marido es mayor del Ejército-, además de estar cambiando periódicamente de entidad.

"Lo que a mí más me gustaría es estar en cargos con toma de decisiones dentro de la fuerzas armadas, me gustaría mucho seguir avanzando en la oportunidad que haya en el medio. Por ejemplo una dirección en el Centro de Estudios del Ejército, continuar en actividades de análisis en el Estado Mayor de la Defensa, ser directora de la Escuela Militar de Enfermeras hay varias opciones para seguir ejerciendo y tomando decisiones", expresa con energía.

Dentro del área de enfermeras el grado tope es teniente-coronel y la Secretaría de la Defensa Nacional analiza permitir ascensos hasta coronel, algo que a ella le agradaría conseguir.

Conforme los grados militares son mayores, "las vacantes se reducen, hay que estudiar mucho para poder acceder al grado, ocupar un buen lugar y acceder a la vacante que son muy reducidas", explica Sandra Patricia Pérez López.

ELUNIVERSAL.COM.MX



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viernes, febrero 19, 2010

SERVANDO GÓMEZ MARTÍNEZ


SERVANDO GÓMEZ MARTÍNEZ

“LA TUTA”

Nació el 06 de febrero de 1966, tiene 43 años de edad y es originario de Arteaga, Michoacán. Fue maestro normalista antes de dedicarse por completo al narcotrafico.

Cuenta con la orden de aprehensión 8/2004 girada por el juez 9º de procesos penales federales en el Distrito Federal, por los delitos de delincuencia organizada y contra la salud en su modalidad de fomento para posibilitar la ejecución, según obra en las A.P.PGR/SIEDO/UEIDCS/213/06 y PGR/SIEDO/UEIDCS/247/06.

Su zona de operación es la costa de Guerrero y Michoacán; así como la Sierra de Michoacán. Servando Gómez es el responsable de ordenar las ejecuciones, extorsiones y secuestros registrados en Michoacán, según han manifestado integrantes de “La Familia Michoacana” quienes han sido detenidos en las últimas semanas, tales como: Arnoldo Rueda Medina, alias “La Minsa”; José Alberto López Barrón, alias "El Gordo"; Antonio Quintero Guerra, alias “El Licenciado” y Rafael Hernández Harrison, alias “La Cuchara”.

De acuerdo a los integrantes de esta organización Servando Gómez es quien ha ordenado las ejecuciones realizadas en Michoacán de civiles y autoridades; así como los ataques registrados en las instalaciones de la Policía Federal en los estados de Michoacán, Guanajuato y Guerrero.

LOS ARMADILLOS DEL NORTE-LA TUTA

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CORRIDO A LA TUTA

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CORRIDO A LA TUTA 2

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LA TUTA, BAJO LA GUÍA DE UN BRUJO

De maestro a narco. Ese es el resumen de la historia de Servando Gómez Martínez, La Tuta, uno de los cinco principales jefes de la organización criminal conocida como La Familia Michoacana. Tras abandonar las aulas para sumarse a la delincuencia se convirtió —según investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal— en uno de los hombres más violentos de ese grupo, al grado de ser capaz de asesinar sólo porque quien le leía las cartas del tarot le revelaba supuestamente que alguien lo traicionaba.

Encargado de las operaciones de La Familia Michoacana en la zona serrana y costera de Michoacán, a Gómez Martínez se le responsabiliza de masacres como la de los 12 policías federales en julio pasado y planificar estrategias mediáticas del grupo criminal para desacreditar funcionarios o hasta proponer públicamente pactos al gobierno federal, según los expedientes PGR/SIEDO/UEIDCS/283/2009 y PGR/SIEDO/UEIDCS/284/2009, e informes de la Secretaría de Seguridad Pública a los que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

Sólo por debajo de Nazario Moreno González, El Chayo, y de José de Jesús Méndez Vargas, El Chango Méndez, La Tuta igualmente es señalado como promotor financiero de políticos. Un ex cómplice metido ahora a testigo protegido con la clave de Carlos reveló cómo Gómez Martínez, a través de su hermano Luis Felipe, apoyó la campaña de Jairo Rivas Páramo, El Jairo, para ocupar el cargo de alcalde en el municipio de Arteaga, su tierra natal y población en la cual logró ejercer un control absoluto sobre autoridades y policías.

Informes oficiales consideran a La Familia Michoacana como una de las organizaciones criminales más peligrosas que operan en México, pero cuyas redes y nexos han comenzado a aparecer en Estados Unidos, país donde apenas hace unas semanas se detuvo a más de 300 de sus asociados. Su expansión —de acuerdo con la PGR y la SSP— está vinculada al empleo del terror y la violencia desplegada por células de sicarios que paulatinamente penetran en zonas cada vez amplias de Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Hidalgo, estado de México y el Distrito Federal.

De profesor a narco

Ante fiscales de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), el hermano de La Tuta, Luis Felipe Gómez Martínez, El Güicho, narró como el ahora capo del narcotráfico dejó los salones de clase para dedicarse al crimen.

"Cuando Servando tenía como 19 años se juntó con su esposa y se fue a vivir por Quiroga, donde dio clases ya que es maestro normalista. Cuando se separó se fue a vivir al rancho de su papá llamado 'Medina', el cual se encuentra en la periferia del municipio de Arteaga, ahí durante dos años cultivó la papaya, jitomate y maíz", comentó.

Añadió que Servando se fue a trabajar a unos ranchos de maestro y posteriormente regresó al pueblo. "Después me di cuenta que tuvo un problema con una persona de apellido Barragán, quien cuando fue detenido dijo que en un rancho había un sembradío de mota y que era de mi hermano, pero era mentira porque lo dijo para que lo dejaran ir y porque mi hermano le caía mal.

Sin embargo, La Tuta ya había comenzado a tener vínculos con narcotraficantes de su entidad y que poco a poco fueron visibles para su propia familia. "Yo le dije a Servando que dejara eso, esas cosas y luego fue cuando me di cuenta que él estaba metido en el narcotráfico", relató su hermano El Güicho, quien fue detenido en agosto pasado en Arteaga en casa de sus padres, cuando la Policía Federal hizo un nuevo operativo en ese domicilio.

Tiempo después, contó, le volví a pedir a mi hermano que mejor diera clases, pues ya no estaba dando clases, pero él me contestó: "Tengo que seguir en esto porque ya no me puedo salir". El Güicho aceptó no conocer exactamente la razón por la cual su hermano siguió dentro del narco, pero lo que si sabía era que por encima de él "estaban tres a cuatro personas para las que trabaja".

Me he dado cuenta de ello, subrayó El Güicho, por el periódico y la televisión, donde han dicho los nombres de esas personas y a las que no conozco, yo sólo conozco de ellos a mi hermano.

La última vez que vio a La Tuta fue el lunes 13 de julio pasado, cuando éste lo fue a ver a su casa por la madrugada. "Me pidió que por seguridad me fuera del pueblo. Yo le pedí que arreglara las cosas y me dijo que en eso andaba", indicó El Güicho.

Gurú, el indispensable

Prófugo hasta hoy, La Tuta utilizó los servicios de su "brujo" personal Juan Víctor Fernández Castañeda para escoger los sitios donde esconderse de la policía, además de identificar metafísicamente a sus enemigos. Pero también le servía para asuntos terrenales, como lavar dinero, enviar regalos o hasta para proveer de recursos a diferentes mujeres con las que vivía.

El Brujo, según el testigo protegido Carlos, se sumó a las filas de La Familia Michocana de la mano de Gómez Martínez desde 2007. "Él es de esas personas que supuestamente leen las cartas y predicen las cosas antes y después (sic) de que pasen. La Tuta le pagaba para que le dijera lo que supuestamente viera que pasaría en contra de él y cualquier persona. A veces que había operativo en Arteaga se lo llevaba con él para que no lo detuvieran", reveló ante fiscales federales.

Fe ciega

Según el colaborador de la PGR, era tanta la fe que La Tuta le tenía a Fernández Castañeda que la ocasión que El Brujo le dijo, por allá de septiembre de 2007, que una persona que trabajaba de tapicero en el centro del municipio de Arteaga "le había puesto el dedo" (denunciado) con el Ejército y que por eso le aseguraron armas, cartuchos, uniformes y vehículos robados, el jefe de la organización criminal lo mando matar.

"El Brujo le dijo a La Tuta que ese señor lo había puesto con los militares y como le creía tanto y confiaba totalmente en él, mandó a dos compañeros míos, que fueron Genaro Orozco, El 17 o El Cholo, y Jorge Fuentes Maldonado, El Rojo, a que lo mataran, lo cual llevaron a cabo en la propia casa del tapicero. Eso sucedió a finales de septiembre o principios de 2007", recordó Carlos.

Después de la salida del Ejército del municipio de Arteaga, cuando La Tuta regresó con todos sus sicarios El Brujo se volvió indispensable para el jefe criminal. "Nos tuvimos que salir de Arteaga porque había un fuerte operativo allá de los militares, cuando regresamos Fernández Castañeda le decía a Servando Gómez Martínez dónde esconderse para que no lo encontraran y si iba a ver un nuevo operativo militar o de los federales", añadió.

El Brujo siempre, dijo, ha tenido contacto con La Tuta, ya sea personalmente o por teléfono. Él lo mandaba a que le hiciera todo tipo de mandados, como entregarles dinero a todas las viejas de Servando o cualquier otro tipo de encomiendas. "Apenas en enero pasado, le pidió que le bajara dos camionetas robadas a Arteaga que eran para halconear (vigilar) o para algún levantón (secuestro)", señaló el testigo protegido.

También, continuó, le prestaba a La Tuta su cuenta bancaria que tiene en Bancomer para que le mandaran dinero que provenía de la venta de droga en Tijuana. Dicho dinero lo sacaba El Brujo y personalmente se lo entregaba a Servando. "En ocasiones cuando a todos los 'trabajadores' nos tenían reunidos Fernández Castañeda se encargaba de halconear, es decir, cuidar a los soldados que estaban en el cuartel ahí en Arteaga y él nos avisaba si había algo por el camino", apuntó.

Promotor financiero del alcalde

Carlos, el cómplice de La Tuta que ahora presta sus servicios a la PGR como testigo protegido, también habló sobre las vinculaciones políticas de su ex jefe y de sus familiares, como el caso del profesor Felipe Martínez Gómez, hermano del capo. Sobre él dijo que lo conoció desde 2006, cuando se enroló con La Familia Michoacana. Al respecto, indicó: "él es su hermano y en algunas ocasiones cuando veía gente sospechosa o alguna cosa rara ahí en Arteaga le decía a La Tuta, quien nos mandaba a ver lo que había dicho su hermano".

"Cuando andaba la campaña para presidente municipal en 2007, Luis Felipe, El Güicho, se quedó por órdenes de su hermano como encargado de ayudar a Jairo Rivas Páramo, El Jairo (alcalde de Arteaga, actualmente detenido en el estado de Nayarit). Siempre lo acompañaba a todas las presentaciones con la gente en el municipio y todo lo que hacia o decía El Jairo se le comunicaba a La Tuta", reveló el ahora colaborador de las autoridades.

En varias ocasiones, agregó, cuando se hacían las reuniones de El Jairo con la gente en la campaña, se repartían cosas regaladas entre las personas que asistían, como huaraches, zapatos, sandalias y también les daban comida y en ocasiones había cerveza y una banda de viento. "El Güicho se encargaba de organizar todo eso por órdenes de su hermano, quien no asistía para que no lo relacionaran, pero en su lugar él iba y andaba convenciendo a la gente para que votara por El Jairo", expresó.

Según la versión del citado testigo protegido, La Tuta le dio 200 mil dólares a El Jairo para su campaña, dinero que presuntamente fue enviado con su hermano El Güicho, a quien también lo dotó de un carro tipo Chevy Monza. Igualmente, según ese testimonio, por órdenes del capo su hermano bloqueó junto con un grupo de personas más, la carretera Siglo 21 a la altura de la caseta de Las Cañas, en protesta por la detención de El Jairo, cuando éste ya era presidente municipal de Arteaga.

Su faceta de negociador

En un documento elaborado en septiembre pasado por la SSP federal denominado "Estrategia mediática y propaganda del crimen organizado. La Familia Michoacana" se establece que como respuesta a la ofensiva del gobierno federal, la delincuencia organizada busca generar la percepción pública de una escalada generalizada de violencia a través de acciones de alto impacto y de corte terrorista, como ataques con granadas, ejecuciones en la vía pública, exposición de cadáveres con mensajes, difusión de amenazas y mensajes en mantas, calcinación de cadáveres, decapitaciones y fusilamientos.

Todo eso ha hecho La Familia Michoacana, al igual que los otros cárteles del narcotráfico. El objetivo que persiguen con ello, según la dependencia, es intimidar a grupos rivales y ampliar sus áreas de influencia; cobijo social por intimidación y miedo; inhibir la acción de la autoridad a través de elevar el costo social y político del combate a la delincuencia para lograr un repliegue, y fomentar una contracultura donde la delincuencia es sinónimo de éxito.

Durante casi 40 años, el crimen organizado se transformó, evolucionó en sus esquemas de operación, organización, estructura y logística criminal, y parte de esa adecuación incluyo también la modificación de su presencia ante los medios de comunicación, que pasó de un perfil bajo a mostrarse con gran impacto.

Así, La Familia Michoacana incursionó en esta táctica, tanto en la prensa escrita, como en internet, radio y en televisión, desde el inició de sus operaciones luego de su rompimiento con el cártel del Golfo y Los Zetas. Incluso, el grupo criminal anunció su aparición en desplegados pagados en medios periodísticos y de ahí siguió aplicando toda una estrategia mediática.

Le tocó a La Tuta operar en agosto pasado la fase más acabada de esta estrategia, después de que el 13 de julio La Familia Michoacana difundió por internet un video en el que se muestra el asesinato de 12 agentes federales. El capo del narcotráfico contactó a un medio televisivo para poder difundir una propuesta al gobierno federal por parte del grupo criminal.

A lo largo de 15 minutos, Servando Gómez Martínez mostró su faceta de negociador, y planteó que el grupo criminal quería pactar una tregua con el gobierno federal, además de usar el tiempo para acusar a funcionarios de seguridad federal, como Genaro García Luna, de complicidad con otros grupos criminales. La entrevista con La Tuta tuvo una amplia difusión en los medios de comunicación y obligó incluso a las autoridades a fijar su postura de rechazo ante tal proposición.

Adicionalmente, Gómez Martínez sería responsabilizado por las autoridades de la SSP de intentar producir una serie de videos para desprestigiar al titular de esa dependencia al señalarlo de nexos con otros grupos criminales. Todo ello se conoció —según la corporación policial— cuando un hombre secuestrado logró escapar de las manos de La Familia Michoacana y dio a conocer lo que preparaba el capo del narcotráfico.

DEBATE.COM.MX

LA FUGA DE LA TUTA

Uno de los fotógrafos que enfocó y disparó su cámara sobre la escena del crimen aún no puede dormir más de una hora seguida. Era tanta la adrenalina que le corría por la cabeza, que sólo hasta la noche se dio cuenta de lo que había retratado.

Uno encima de otro, formando un pequeño montículo estrujante, a los 12 cadáveres se les notaban incluso las huellas de la tortura recibida antes de ser asesinados al estilo de la mafia. Una cosa que le faltaba a la imagen captada por el fotógrafo, era ese olor que se metía sin piedad por la nariz de los que estaban la tarde del 3 de julio en un paraje de La Huacana, Michoacán.

Otra cosa que no podía contar la foto, es que las víctimas de la masacre, quienes vestían ropa de civil,eran policías federales encubiertos, entre los cuales había algunos que meses atrás habían estado apunto de capturar en las fiestas de la virgen de la Candelaria, a Servando Gómez, La Tuta, uno de los líderes de La Familia.


La virgen de La Candelaria

El oficio PFP/EM/SIII/006/2009, la crónica de una misión policial inconclusa, comienza así: “El día 27 de enero del año en curso, los suscritos policías federales nos trasladábamos al poblado de Arteaga, en Michoacán, con la finalidad de continuar con las investigaciones relacionadas con las actividades ilícitas que lleva a cabo Servando Gómez Martínez, La Tuta, en contra de quien además existe orden de aprehensión por su probable responsabilidad en la comisión del delito de delincuencia organizada y contra la salud, en razón de que, por medio de fuentes de información, se tuvo conocimiento que esta persona y miembros de su organización criminal estaban acudiendo al palenque de gallos a celebrarse en la citada población, entre los días 24 de enero al 3 de febrero del año en curso, por motivo de la feria de la virgen de la Candelaria”.

Los elementos de la Policía Federal vigilaban las celebraciones anuales del pueblo natal de La Tuta. Tenían la orden de capturarlo. En el reporte confidencial que escribieron el 28 de enero de 2009 —el cual fue consultado por MILENIO — se relata la forma en que estuvieron a punto de hacerlo.

La Hummer blanca

“Se estableció un servicio de vigilancia a distancia por motivos de seguridad y así observar a las personas que acudían al mismo y en su caso esperar la llegada de Servando Gómez Martínez, La Tuta, y lograr su detención, así como conocer e identificar a otros integrantes de su grupo delictivo.

“Por la noche se observó que a las inmediaciones del lugar arribaron vehículos de lujo estacionándose en las inmediaciones del palenque donde descendían que ingresaban al palenque: destacándose que durante la vigilancia se observó el arribo de una camioneta Hummer de color blanca con placas de circulación PGX-62-60 del estado de Michoacán, del cual descendió una persona del sexo masculino que ingresó al palenque; minutos después arribó otra camioneta Hummer de color blanca sin placas de circulación descendiendo una persona del sexo masculino que coincidía con las características fisonómicas de Servando Gómez Martínez, quien se hacía acompañar de dos personas del sexo masculino que iban fuertemente armadas con armas largas y armas cortas fajadas a la cintura, las cuales eran ostensiblemente visibles, quienes de igual forma ingresaron al palenque, motivo por el cual se solicitó el apoyo del grupo de Operaciones Especiales de la Policía Federal, que se encontraba en Lázaro Cárdenas, Michoacán, con el objeto de que con el apoyo de fuerza policial suficiente poder realizar la verificación y en su caso la detención de las personas mencionadas”.

El pitazo

Minutos después de pedir refuerzos para capturar a La Tuta, los policías federales ven cómo éste y sus acompañantes salen del palenque. “En forma repentina —relatan en su informe— se observó bruscamente movimiento de la gente que salía corriendo del interior del palenque abordando sus vehículos y tomando rumbos diferentes, dándonos cuenta que Servando Gómez Martínez y sus acompañantes abordaron apresuradamente la camioneta blanca tipo Hummer sin placas de circulación en la que habían llegado al lugar, y casi simultáneamente otra persona del sexo masculino abordó la otra Hummer blanca con placas de circulación PGX-62-600 del estado de Michoacán, retirándose ambos vehículos con dirección a la carretera que conduce a Nueva Italia, por lo que a bordo del vehículo realizamos el seguimiento a los vehículos para saber hacia dónde se dirigían en espera del apoyo policial que llegaría, de lo cual se dieron cuenta los ocupantes de las dos Hummer aumentando su velocidad para darse a la fuga”.

“Durante el seguimiento nos dimos cuenta que cuando circulaban a la altura de la glorieta que se encuentra ubicada sobre la avenida Lázaro Cárdenas, con dirección a la carretera hacia Nueva Italia, Michoacán, en forma repentina las dos Hummer pararon su marcha y sus ocupantes descendieron de las mismas, dejándolas abandonadas y casi en forma simultánea arribaron tres vehículos más, alcanzando a ver que se trataba de una Cheyenne roja, una camioneta Silverado blanca y a la cabeza una Jeep Compass color arena con placas de circulación 327-VES, a bordo de la cual escaparon circulando sobre la misma avenida y más adelante el convoy de los tres vehículos se separaron tomando rumbos distintos; el vehículo Jeep Compass con placas de circulación 327-VES tomó la carretera con dirección a las Cañas-Nueva Italia, mientras que los vehículos Cheyenne color roja y la camioneta Silverado color blanca tomaban una calle con retorno a la ciudad”.

El objetivo principal

“Con la finalidad de no perder el objetivo de la investigación se continuó con el seguimiento al vehículo Jeep Compass con placas de circulación 327-VES, el cual ya nos aventajaba a una distancia considerable, observando que a dos kilómetros aproximadamente tomaba una brecha con dirección hacia el cerro; por lo que ante la imposibilidad de continuar con el seguimiento al objetivo principal y considerando que los tripulantes de los vehículos Cheyenne color roja y la camioneta Silverado color Blanca participaron en la huida del objetivo principal, regresamos a la altura de la calle que habían tomado los dos vehículos, por lo que nos dimos a la tarea de ubicarlos”.

Con la llegada de los refuerzos, los policías federales lograron ubicar las dos camionetas y detener a los tripulantes. Uno de ellos era Luis Servando Gómez Patiño, hijo de La Tuta.

Meses después, algunos de los policías federales participantes en el operativo, aparecerían muertos en La Huacana.

HABLA LA TUTA

Servando Gómez Martínez, La Tuta, a quien el gobierno federal identifica como el máximo mando operativo de la organización conocida como La Familia, emplazó al Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, a dialogar y pactar.

Mediante una llamada telefónica al programa Voz y Solución que conduce el periodista Marcos Knapp en CB Televisión, el presunto narcotraficante dio su versión sobre los recientes acontecimientos en Michoacán, principalmente los ataques a la Policía Federal de igual forma al canal televisivo Milenio.

Estas son las llamadas:



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EL CONTADOR Y LA NOVIA DE LA TUTA

La Policía Federal (PF) detuvo al operador financiero y a la novia de Servando Gómez Martínez, La Tuta, junto con otros cuatro integrantes de La Familia en dos operativos distintos desplegados en Uruapan y Morelia, Michoacán.

Armando Quintero Guerra, El Licenciado, contador de La Tuta, y Lourdes Medina Hernández fueron detenidos con tres integrantes de la célula de Gómez Martínez. En otro operativo fue capturado el operador financiero de Nazario Moreno González, El Chayo, otro de los líderes de la organización.

Las detenciones revelaron parte de la red de operaciones financieras de La Familia para obtener y lavar los ingresos derivados de la venta de narcóticos y el cobro de “protección” a comerciantes y a distibuidores de piratería. La información está en una memoria USB que fue decomisada al grupo.

El Licenciado controlaba los ingresos y egresos por la venta de droga de la célula de La Tuta; recibía en promedio tres depósitos bancarios al día, con montos que iban desde los 20 mil hasta los 100 mil pesos, dinero que era depositado en sus cuentas bancarias y entregado en distintos centros comerciales y palenques.

También captaba la droga de diferentes células de los municipios de Arteaga y Lázaro Cárdenas, Michoacán, y el sur de Guerrero. Coordinaba la logística para su envío a Tijuana y Mexicali, Baja California, y mantenía contacto con compradores de estupefacientes en Los Ángeles, California. Pagaba la nómina operativa y los gastos de operación.

Además, lavaba ganancias de la venta de droga con la compra de casas, ranchos, vehículos de lujo, armas y ganado, así como la renta de inmuebles para casas de seguridad de La Tuta. Según sus declaraciones, “las cosas se estaban complicando”, por lo que preveía retirarse un tiempo.

Compañeros

Lourdes Medina Hernández, de 24 años, nació en Arteaga, Michoacán, y confesó ser pareja de Servando Gómez, con quien planeaba casarse en enero próximo. Declaró haber conocido a La Tuta hace tres años en una cita a ciegas, pactada por internet, y que era informante en su localidad de origen y en Uruapan.

Con ellos fue detenida Leticia Martínez Guzmán, de 42 años de edad, pareja de El Licenciado, quien se desempeñaba como prestanombres para la adquisición de inmuebles de la banda.

Los tres estaban acompañados por Ulises Daniel Govea Martínez, El Uli, de 23 años de edad, hijo de Leticia, y José Juan Pineda Pérez, El Pineda, presunto sicario y miembro del equipo de seguridad de La Tuta.

El otro detenido es Daniel Rentería Sáenz, El Reno, de 32 años de edad, contador de la organización en Morelia y en otros municipios de Michoacán, así como en el estado de México. Trabajaba para la célula de Nazario Moreno y, presuntamente, se encargaba de conseguir inmuebles, vehículos y equipo de comunicación y reportar cada semana los ingresos de La Familia.

Debilitan estructura

De enero a la fecha, 120 integrantes de La Familia fueron detenidos y se desmantelaron más de 40 laboratorios clandestinos de droga, lo que ha afectado su capacidad financiera y operativa, aseguró el general Rodolfo Cruz López, coordinador de Control Territorial de la PF.

En conferencia de prensa, Cruz López presentó un informe sobre los resultados en el combate a La Familia. Indicó que de los 120 detenidos, 70% se ubica en un rango de entre 17 y 35 años de edad, y sólo uno de cada cinco es mayor de 40 años. Las detenciones se concentran en Michoacán, Guerrero y estado de México.

El trabajo de inteligencia de la PF y del Ejército en estas entidades ha golpeado severamente la estructura financiera de la organización. Además, la desintegración de redes de protección —con la detención de funcionarios de los tres niveles de gobierno— que favorecían sus labores y el decomiso de armas y vehículos ha reducido su capacidad de fuego y movilidad, expuso.

Por ello, dijo, “la organización delictiva está apagada, desorientada y ha detenido sus operaciones en varias regiones”. Entre las detenciones relevantes de líderes, citó las de Rafael Cedeño Hernández, El Cede; Javier Ortiz Chávez, El Arqui, y Arnoldo Rueda Medina, La Minsa.


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JUAN ESTRADA RODRÍGUEZ

JUAN ESTRADA RODRÍGUEZ

“EL CHARMÍN”


Originario de Apatzingán, Michoacán, de 23 años de edad. Presunto encargado de la seguridad y vigilancia en la ciudad de Morelia, era el responsable de ubicar y dar seguimiento a integrantes de grupos rivales, así como a los comboyes de autoridades federales; la información que obtenía de estos seguimientos se la proporcionaba a un sujeto identificado como “El Tyson”, presunto jefe de la plaza de Morelia y ex elemento de la policía estatal en Morelia, Michoacán.

Se explicó que los reportes de inteligencia han permitido conocer que “El Charmín” tenía dividida la ciudad de Morelia en siete sectores para controlar mejor la seguridad y vigilancia; en cada sector tenía un jefe y este a su vez contaba con ocho personas. Cabe señalar que cada jefe de sector le informaba a “El Charmín” las incidencias y éste se lo reportaba directamente a “El Tyson”.

Las líneas de investigación señalan que las estructuras del “Charmín” participaron en el intento de rescate de Arnoldo Rueda Medina, alias “La Minsa”, detenido el pasado 11 de julio por la Policía Federal; y en la ejecución del Subsecretario de Seguridad Pública del Estado de Michoacán, José Manuel Revueltas López y dos de sus escoltas ordenada presuntamente por Nazario Moreno González, alias “El Chayo” ejecutada por “El Tyson”.


DETENCION DEL CHARMIN

Fue detenido en Morelia, Michoacan Juan Estrada Rodríguez, alias "Charmín", de 23 años, encargado de la seguridad y vigilancia para la organización criminal La Familia en Morelia.

Estrada era, además, el presunto responsable de ubicar y atacar a integrantes de grupos rivales, así como a los convoyes de las autoridades federales, y estaba a las órdenes de un hombre conocido con el alias "El Tyson", un ex policía estatal presunto jefe de La Familia en Morelia.

"Charmín" tenía a su mando a 56 personas, que se encargaban de controlar la seguridad para la organización narcotraficante en Morelia.

También fue capturado José Roberto de la Sancha, alias "El Chivo", de 24 años, presunto jefe de una estructura de sicarios dedicados al secuestro, extorsión y homicidio en la población de Taretán, también en Michoacán.

Según la SSP, "El Chivo" y "Charmín" participaron en el fallido intento de rescate de Arnoldo Rueda Medina, alias "La Minsa", antiguo jefe operativo de La Familia, detenido el 11 de julio.

Asimismo, se les acusa de estar involucrados en el asesinato del subsecretario de Seguridad Pública del Estado de Michoacán, José Manuel Revueltas López, y dos de sus escoltas, el 3 de septiembre.

Los otros cuatro detenidos se encargaban presuntamente de dar seguridad durante el traslado de jefes de La Familia Michoacana en Morelia, así como a los inmuebles donde se reunían, explicó la policia.

Los sospechosos vigilaban propiedades en las que la organización escondía armas, drogas, vehículos y secuestrados, y participaban supuestamente en enfrentamientos con policías, así como con integrantes de grupos rivales como Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo.

A los detenidos se les decomisaron cuatro armas largas, una pistola, cinco granadas, marihuana, cargadores y cartuchos.

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