jueves, febrero 18, 2010

ATAQUES POR DETENCION DE LA MINSA

En una demostración de poder de fuego y movilidad sin precedentes, la organización criminal La Familia, originaria de Michoacán, atacó ayer de manera sincronizada los destacamentos de la Policía Federal en ocho de las principales ciudades de ese estado, empezando por Morelia, la capital, en una serie de acciones armadas que se iniciaron antes del amanecer, a las 4:40, y que no cesaron hasta pasadas las 4 de la tarde, sin que ninguna corporación pudiera detenerlas.

La ola de atentados fue, al parecer, la reacción del brazo armado de La Familia por la detención, el pasado viernes, de uno de los líderes del cártel, Arnoldo Rueda Medina, La Minsa.

Uno de los ataques fue dirigido contra miembros del Ejército en el municipio de Zamora. Las agresiones del narco rebasaron incluso los límites de Michoacán y llegaron hasta Salamanca, Guanajuato (40 minutos al norte), y Ciudad Altamirano, Guerrero (30 minutos hacia el sur de Lázaro Cárdenas).

El primer ataque, perpetrado por un comando a bordo de más de 30 camionetas blindadas, fue contra la comandancia 16 de la Policía Federal en Morelia. Desde ese momento, la PF no tuvo un solo respiro. Los reportes de nuevos y cruentos hostigamientos siguieron llegando: también Lázaro Cárdenas, Huetamo, Zitácuaro, Apatzingán, Taretan y Pátzcuaro.

Al final del día, el saldo era aún incierto. Oficialmente la Procuraduría General de la República (PGR) reconoció que tres de sus elementos habían muerto. Extraoficialmente, fuerzas estatales hablaban de más de 17. El reforzado acordonamiento de la zona donde se ubica en Morelia el hospital Médica Star, adonde fueron trasladados la mayor parte de los heridos, reflejaba el temor de las autoridades de que los comandos de La Familia intentaran otra acción de rescate de sus elementos o de represalias. El cerco, en el que participaron unidades del Ejército y las policías estatal y federal, abarcó varias cuadras de la avenida Camelinas y la calle Virrey de Mendoza, se mantuvo todo el día y continuaba hasta el cierre de esta edición.

Presagio

El viernes la prensa reportó que pasada la medianoche del jueves había sido arrestado un dirigente del cártel michoacano. Públicamente nunca se había hablado de Rueda Medina, La Minsa, quien resultó ser un cabecilla de primera importancia en la estructura de La Familia. Como presagio de lo que vendría, la unidad blindada en que los agentes federales transportaban al capo fue interceptada en su trayecto por un comando y atacada con una granada. El vehículo resistió la explosión y en ese momento la emboscada fracasó. Los custodios lograron llevar al jefe narco hasta la comandancia de la PF en la colonia Jardines de Guadalupe, frente al estadio Morelos, en el poniente de la capital.

La PF planeaba presentar a La Minsa ante los medios de información en la ciudad de México antes de entregarlo a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

De acuerdo con reportes de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, casi a las 4:40 horas de este sábado, desde una treintena de vehículos se inició el tiroteo contra la comandancia de la PF moreliana. Fueron disparadas armas de grueso calibre e incluso granadas. El capo, sin embargo, ya no estaba allí.

En el primer ataque se reportaron seis policías heridos: Gabino García Hernández, José Damián Pérez Rendón, Gerardo Martínez Cavaría, Bernabé Gaytán Jiménez, José Eleazar Gaytán Soto y José Manuel Parra Aguilar.

Elementos del Ejército llegaron tras la retirada de los pistoleros. Acordonaron la zona y sólo permitieron el paso de las ambulancias que recogieron a los heridos.

Sincronización

A esa misma hora, en el puerto de Lázaro Cárdenas, otro comando lanzó ráfagas de AK-47 y AR-15 y una granada contra la sede de la PF sobre la carretera federal a La Mira. No se reportaron lesionados.

A partir de ese momento no cesaron los reportes en cascada. Antes de las 6:00 horas, en el hotel Posada del Sol, en pleno centro del municipio de Apatzingán, donde se hospedan agentes de la Policía Federal, se registró otro ataque. Versiones de testigos señalan que arribaron al acceso principal del hotel al menos seis vehículos de los que descendió un número indeterminado de sujetos con armas de grueso calibre. Al encontrar la puerta cerrada con candado, abrieron fuego contra la fachada. Minutos después abordaron sus unidades y partieron sin que nadie los detuviera.

Antes de las 8 de la mañana ya habían sido atacadas las comandancias de Huetamo y Pátzcuaro con tácticas idénticas: sicarios lanzando ráfagas de metralla, causando destrozos en patrullas e inmuebles aledaños a las instalaciones policiacas. Reportes preliminares indican que en esos embates no hubo lesionados.

En la ciudad de Zamora, poco después de las 8:00 horas, mientras se trasladaban al cuartel del 37 batallón de infantería, dos militares fueron emboscados y ejecutados sobre el circuito Los Deportistas, en el fraccionamiento de Villa Olímpica. Fueron identificados como Ramón Morales de la Cruz, sargento primero cocinero, y el cabo cocinero Omar Fernando González Moreno. La Secretaría de la Defensa Nacional no ha dado ninguna versión oficial al respecto.

Los ataques continuaron y a partir de entonces fueron más cruentos. A las 10:30 horas, en Zitácuaro, al menos 15 integrantes de La Familia arribaron a la base policial y abrieron fuego contra los agentes de guardia. Ahí murieron los policías federales Emilio González, Daniel González Marcha e Israel Mondragón Argüello.

En Huetamo, otro comando atacó la sede de la Policía Federal ubicada sobre el libramiento de la ciudad, en la salida a la llamada Tenencia de Cutzio. Extraoficialmente trascendió que dos policías federales resultaron heridos y habían sido trasladados a Morelia.

Por la tarde, un convoy de fuerzas federales fue emboscado en un tramo carretero entre las casetas de cobro de Taretan y Santa Casilda, en el tramo Uruapan-Cuatro Caminos de la autopista Siglo 21. Cayeron heridos Eduardo Abraham Martínez Cervantes, David Hernández Muciño, Samuel de Santiago Cruz y Alberto Loera Torres.

Horas después de los embates, en Morelia, a la altura del panteón municipal y Ciudad Universitaria, fue localizada una camioneta Toyota, con placas 284TWK, del Distrito Federal. Tenía una llanta ponchada, impactos de bala y, dentro, cajas con cartuchos.

Todavía a las 4 de la tarde, en la sede de la PF en Pátzcuaro, en el entronque carretero hacia las ciudades de Morelia y Uruapan, así como la ribera del lago, se registró otra balacera contra agentes federales. Fueron dañadas cuatro patrullas.

Más bajas

Los ataques contra agentes federales en Salamanca y Ciudad Altamirano fueron relacionados con lo ocurrido en Michoacán por el jefe de las Fuerzas Federales de Apoyo, el general Rodolfo Cruz López. En Salamanca se produjeron nuevas bajas: tres policías que acudían a auxiliar en un percance automovilístico.

Hasta el cierre de esta edición ningún agresor había sido detenido. La PGR inició cuatro averiguaciones previas. La Minsa fue puesto a disposición de la SIEDO. La Familia, que dirigen Jesús Méndez Vargas y Nazario Moreno González, continúa como una de los dos bandas con mayor presencia en Michoacán.

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