viernes, diciembre 25, 2009

LA DISPUTA ENTRE EL INGENIERO Y EL TEO

Cuando Sánchez Arellano y García Simental se aliaron comenzó el auge de la nueva generación del cártel de Tijuana. El grupo criminal alcanzó dominios incluso nunca antes vistos en territorio estadunidense.

Por su parte, El Teo creó su propia base de sicarios, entre quienes destaca Raydel López Uriarte, El Muletas. Su hermano, Juan Manuel García Simental, El Chiquilín, es el jefe de seguridad; Angel Jácome Gamboa, El Kaibil, era jefe de las plazas de Rosarito y Ensenada, hasta que fue detenido por efectivos militares en marzo pasado.

Hasta octubre último, otro personaje conocido como El Coki Veloz también operaba en Ensenada junto con El Tres Animales. Paul Salomón Sauceda, El Paul, es el responsable del trasiego de droga en la zona este de Tijuana. Otros dos miembros del cártel, El Rambo y El Bronco, están afincados en Rosarito, con control sobre unas 350 narcotienditas.

Según datos oficiales, dentro de la estructura de El Teo está incrustado Luis Gilberto Sánchez Guerrero, expolicía de Tijuana, conocido como El Gil, quien comanda una célula de esa organización.

En su etapa de esplendor, que comenzó poco después de 2004, la sociedad Sánchez Arellano-García Simental fue de las más pujantes. A pesar de ser uno de los cárteles más golpeados en los últimos nueve años, el de Tijuana tiene importantes ramificaciones en Estados Unidos. Su presencia ha sido registrada por la DEA (Drug Enforcement Administration) en Nashville, Memphis y Knoxville (Tennessee); Indianápolis y Charlotte (Carolina del Norte); Columbia, Grenville, Charleston, Florence (Carolina del Sur), y en Phoenix (Arizona).

El grupo alcanzó mayor poder: abrió nuevas rutas y construyó varios narcotúneles, muchos de ellos descubiertos por la PGR, aunque otros siguen operando en toda la franja fronteriza de Baja California. Dentro del territorio nacional, según datos de la PGR, domina las ciudades de Tijuana –su cuna–, Rosarito y Ensenada, no así Mexicali, la capital del estado, bajo el dominio de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

La sociedad entre Luis Fernando Sánchez Arellano y Teodoro García Simental no duró mucho y se fracturó. La discordia surgió por las ambiciones de poder y ahora ambos están enfrentados. Por esa razón se dividieron el estado y las principales plazas.

Y es que, con un abierto apoyo logístico y de recursos de la organización de El Chapo Guzmán Loera, el narcotraficante García Simental se convirtió en el enemigo público número uno de Baja California.

Ahora El Teo se propone lo que no lograron El Chapo ni Amado Carrillo: desplazar a la familia Arellano Félix, cuya hegemonía sigue intacta en Tijuana, considerada una de las plazas más importantes del país.

Desde 2004, El Teo se hizo cargo de la célula que dejó su hermano y hasta 2008 trabajó bajo las órdenes de Luis Fernando Sánchez Arellano, quien asumió el liderazgo del cártel de Tijuana luego de la captura de su tío Francisco Javier, El Tigrillo.

Sánchez Arellano es considerado un personaje tan violento como lo fue su tío Ramón Arellano Félix. A este grupo, las autoridades estatales y federales les atribuyen el atentado perpetrado en mayo de 2006 en contra del secretario de Seguridad Pública del Estado, Manuel Díaz Lerma, quien sobrevivió a un ataque armado en Mexicali. Después renunció al cargo.

Bajo el mando de Sánchez Arellano, el cártel de Tijuana diversificó sus actividades: no sólo operan el tráfico de enervantes, sino que también han practicado el secuestro en todo Baja California: más de 150 plagios se le endilgan a los nuevos jefes del cártel de Tijuana, los que generaron indignación entre la sociedad que se expresó con marchas, plantones y protestas.

Los secuestros calentaron la plaza de Tijuana. Sánchez Arellano responsabilizó de los plagios a García Simental y ambos se enfrentaron. Una noche de abril de 2008, Sánchez Arellano mandó a su gente a ajustar cuentas con El Teo. El grupo armado lo encabezaba Fausto Sánchez, El 7-7. El encuentro terminó en una balacera. Sobre el boulevard Insurgentes, a la altura de la zona conocida como El Cañaveral, en la delegación Centro-Colorado, varios hombres de Fausto Sánchez vestidos con uniformes de la Policía Federal emboscaron a los sicarios de El Teo.

El saldo de la batalla fue de 16 muertos, varios heridos y una docena de detenidos. Fueron asegurados vehículos y decenas de armas. Según se sabe, el objetivo de Sánchez Arellano era ejecutar a El Teo y Raydel López Uriarte, El Muletas, pero ninguno de ellos llegó a la cita.

Se cuenta que, al sentirse traicionado por el cártel de Tijuana, El Teo y su gente se refugiaron en el estado de Sinaloa. Ahí, desde el año pasado, trabó una alianza con Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada García, con un objetivo claro: despojar del territorio a los Arellano Félix. Hasta ahora, los de Sinaloa sólo han podido penetrar en la ciudad de Mexicali.

FUENTE: PORESTO.NET


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